¡A la calle! que ya es hora.

16 de enero de 2008

Una de risa

La reunión de autobombo promovida por el señor Rodríguez Zapatero en torno a la “ida de olla” de la Alianza de Civilizaciones está dando para mucho. Además del coste para los españoles, que no es moco de pavo, ¡10 millones de €! a costa del erario público. Ya podía organizarlo el PSOE o las fundaciones para el manejo de pasta Pablo Iglesias o similares...pero no, como resulta que tenemos más pasta que los países productores de petróleo, lo organizamos nosotros....; si luego no hay dinero para sanidad, pues los españoles se aguantan, que para eso están en este mundo.

Para comenzar, los empujones que se daban los policías y agentes de seguridad de este gobierno con los del gobierno turco. Increíble pero cierto, yo lo he visto. No se sabe si es que esto de "la alianza" exige un cierto calentamiento a “tortas” para que luego la declaración como sea que se firme resulte más impactante, o si ha sido sólo una descoordinación más de este gobierno que sufrimos desde hace casi cuatro años.

Para seguir, escucho el discurso de inauguración del señor Rodríguez, que actúa como anfitrión (ya se que soy algo masoquista, pero es que esa manera de hablar que indica falta de sinápsis o al menos problemas en su realización me atrae, lo siento no puedo evitarlo). Un discurso muy a su gusto, en los que el embrague resbala, diciendo a los allí presentes: “este es un país de paz, un país de paz....”. Pues para entender lo que dice vamos a buscar el opuesto (es tan críptico este hombre que no puedo por menos que intentar comprender): esto, país de paz, se opone a países de guerra, espero haber acertado. Países de guerra, así de pronto se me ocurre Líbano, Afganistán, países de África como Ruanda, Somalia, posiblemente alguno de ellos estuviese representado en la convención. Pero el paradigma de contraposición a país de paz es Irán, cuyo presidente no para de hablar sobre hacer desaparecer otro país, ¡eso si que es paz y lo demás son paparruchas!.

Pero no acaba ahí la tontería, el discurso continúa: “sepan que están en un país que respeta todas las civilizaciones”. Bien dicho presidente, tanto respetamos la civilización celta, como la romana (poco últimamente, la verdad). Pero respetamos especialmente cualquier civilización que no sea la occidental, que es la nuestra. Sólo le faltó decir, semos así, tien que creerme. Lo nuestro lo vilipendiamos; aunque en nuestro país las mujeres no tengan que depender de un marido o padre para subsistir, aunque las niñas sean igual de bien recibidas en las familias que los niños, aunque los homosexuales no tengan ningún problema de aceptación, aunque en nuestro país no se mutile a las niñas impidiéndolas tener una vida sexual plena, aunque no exista la pena de muerte para ciertos delitos ni se contemple en nuestro sistema legal la violación comunitaria para la restauración del honor familiar, pese a eso, nosotros respetamos otras “civilizaciones” más que la nuestra, ya que algunos no saben cual es su civilización. Y yo les diría a los presentes (de 80 y tantos países y asociaciones) que no se trata de respeto a civilizaciones si no a otras culturas pero sin perder de vista derechos, tratado de derechos humanos y el derecho natural, que deben prevalecer sobre cualquier creencia especialmente si estamos en un país que no tiene religión oficial.

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