¡A la calle! que ya es hora.

23 de marzo de 2007

¡Qué tragaderas hay que tener! ó ¡Menos mal que no soy fiscal!

Y es que no sé cómo llevaría tener que retirar los cargos por exaltación del terrorismo a un individuo que pidió un aplauso por todos los soldados vascos. Lo cual no estaría mal si se refiere a los ciudadanos de tal autonomía adscritos al ejército; no, con ese término se refería a terroristas muertos. Debería ser muy difícil tragar cuando un superior te dice que hay que retirar los cargos, y mucho más difícil por no decir irrealizable el retirarlos. Demonios, que lo que tienen los funcionarios es que son funcionarios.

Lo anterior resulta que no es exaltación del terrorismo, al igual que las amenazas contra un juez escritas por un terrorista en un medio de comunicación conocido por su connivencia con el terrorismo son sólo amenazas y no amenazas terroristas.

Es posible que el resto de ciudadanos no seamos tan obedientes o no podamos aceptar con la obediencia debida las órdenes de los ficales jefes o las de los fiscales a secas. Intentamos mantener un criterio y una manera de pensar independiente de la opción del gobierno, es una suerte inmensa no estar bajo los efluvios de la educación para la ciudadanía, que posiblemente propugnaría por aceptar las decisiones del gobierno sin cuestionarlas en absoluto (para ser buenos ciudadanos, por supuesto).

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