¡A la calle! que ya es hora.

11 de abril de 2007

¿Babel...? ¿y eso qué es?

Tan gallego como el gallego es el nombre de la plataforma que se ha puesto en marcha en Galicia para pelear contra los liberticidas que pretenden acabar con el deber de conocer el castellano y el derecho a usarlo (Art. 3 de la Constitución, nítido como las fuentes del Miño). Piden nuestra firma, de quienes creemos en la libertad, o sea que a firmar.

Una amiga me cuenta que la petición se la ha pasado a un amigo catalán. Éste, para justificar por qué no apoya la petición, literalmente, dice: "...el derecho de los niños a poder aprender todas las lenguas oficiales de una determinada comunidad (entre los que por supuesto está el castrellano) está por encima del derecho de los padres a que elijan el idioma que sus hijos deben saber." O sea, que no firma porque dice que defiende lo que, al no firmar, no defiende. Porque el manifiesto no pide otra cosa diferente a que los niños puedan aprender también castellano. Es curioso, además, que lo diga una persona que vive en un lugar de España donde los niños tampoco tienen libertad para ejercer su derecho a aprender castellano.

Llegados aquí, es cuando me surgen las preguntas a borbotones.
¿No sería un ideal para el hombre poder entenderse con otro hombre, mujer o lo que sea en cualquier parte del mundo?.
¿No fue la Torre de Babel, hasta que llegó la confusión de lenguas, una metáfora de la eficacia que la fábrica humana puede producir cuando hay entendimiento?
Además, todos estos progres, siempre haciendo demagogia sobre que acabar con el comercio de armas reduciría la indigencia en el Tercer Mundo, ¿no han calculado lo que nos podríamos ahorrar en la duplicación o tripiclación de recursos a la que nos someten por esta babel estúpida a la que nos quieren condenar?
¿Tan poca confianza tienen en la potencia y calidad de su idioma que tienen que proscribir el castellano a la clandestinidad?
Ese es el quid, un gran complejo de inferioridad ante lo castellano. No les basta con que Castilla se suicidara conceptual y económicamente al subsumirse en España, quieren borrar cualquier signo de su (de ellos) Historia. Craso error, la convertirán en un mito.

Leo en la página que publicita la plataforma Tan gallego como el gallego algún comentario tan sesudo como "...o Castelán é un idioma que foi imposto nesta Terra."[sic]
Y yo, como zETApé, con un andancio de no te menes, me pregunto:
¿Cuándo Galicia fue tal?
¿Antes de ser Galicia, había gallegos allí?
¿Qué hicieron los gallegos con los paisanos que vivían antes allí?
¿Eran mudos? ¿Si no lo eran, qué hablaban?
¿Quién les impuso el gallego? ¿Los suevos?
¿Por qué los suevos eran mejores que los Reyes Católicos?

Y así hasta ...

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