¡A la calle! que ya es hora.

16 de abril de 2007

Sáhara: un ejemplo más.

La aceptación por parte de nuestro ínclito presidente del bobierno de las tesis del dictador marroquí, contra las lógicas pretensiones de los saharauis de constituirse en Estado independiente en las tierras que siempre fueron suyas, es una muestra más de lo contrario de por dónde debe encaminarse una justa acción de gobierno.
Siempre premiando al agresor, al opresor y al totalitario, sólo se puede conseguir más opresión y dictadura. Pero, con ser ello importante, aún me lo parece más el hecho de que aquellas personas que pacientemente, durante años, han confiado en la acción de la justicia para lograr sus aspiraciones de autodeterminación -en este caso sí, como corresponde a cualquier proceso de descolonización-, aprendan que el mejor camino de logarlo es el del chantaje terrorista. Ojalá (law sha'a Allah, si Dios quisiera) no ocurra nunca, porque los únicos responsables son los que están enseñando que es por el camino del terror y no por el de la justa ley por donde se alcanzan los objetivos deseados, que siempre vendrá un alianzador sin escrúpulos a rendirse.
¿Alianza de Civilizaciones?, rendición sin condiciones, o ande yo caliente, ríase la gente.

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