¡A la calle! que ya es hora.

21 de noviembre de 2006

"A ver , a ver,... esa democracia..."

Vivimos momentos de democracia difusa. No hay nada que despierte más la desconfianza en la gente bien intencionada que la incongruencia entre el lenguaje gestual y el lenguaje oral. Escuchar a alguien decir "te quiero" mientras observas como sus pulgares obstruyen el paso del aire por tu tráquea, genera natural desconfianza. El interlocutor en cuestión insiste: "pero si yo te quiero mucho, mi amor", pero, claro, a medida que sus manos te van produciendo una asfixia patente, la desconfianza crece hasta el punto en que o te decides a acabar con su cariño, propinándole un amoroso rodillazo en la entrepierna, o acabas justamente en limbo de los idem.



Dentro de esta incongruencia gramático- gesticular, el paradigma lo constituye el acto en que 700 altos cargos del peneV y demás borrikolaris afirmaban el pasado sábado que ellos, como son tan demócratas, en un gesto antidemocrático donde los haya, quieren que los jueces les consideren invisibles. Como cualquier paradigma que se precie, nace para ser imitado. Por ello, al día siguiente, antidemócratas evidentes como López, Ares y Pastor (¡qué lucha contra los apellidos!), piden lo mismo, que los jueces hagan la vista gorda ante sus posibles delitos.



Pero el colmo de la desfachatez de tanto demócrata- antidemócrata lo veo ayer en una noticia que, para la mayoría, seguro que pasó desapercibida: «CCOO y UGT seguirán ocultando los resultados de las elecciones sindicales». Estupefacto quedé. Pero si éstos son los que dicen que los trabajadores, democráticamente, deben elegir en los centros de trabajo a sus representantes para que velen por sus intereses. Claro que, luego, van y velan (la moda del velo, ya sabéis) los resultados. Va a ser, entonces, que es por cosas como estas por las que el trabajador no suele dejarse salvar, y va y no participa en esta democracia de jamalají-jamalajá.
Además, esta fechoría antidemocrática la tienen pactada desde el año ¡¡1994!!, y lo justifican porque «no debe ser el objetivo de las elecciones sindicales» sacar conclusiones sobre ganadores y perdedores. ¡Toma ya, democracia!

Así que, por favor, no nos quieran tanto, dejen de asfixiar a nuestra democracia y vayánse a hacer puñetas.

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