¡A la calle! que ya es hora.

4 de abril de 2006

Las razones inconfesables

Voy a pensar que, efectivamente, Guerra, Acosta, Leguina, los social-extremeños, los socio-manchegos, tienen en la base de su ideología a España. Voy a hacer acto de fe de que, como dice Guerra hoy, les duele ver cómo se convierte nuestra vieja patria en un puzzle sin encaje. Y entiendo que, como políticos que son, intenten sacar ventaja dentro de su partido del poder que les daba decir NO a Zapatero. Pero no veo que lo hayan hecho; ¿quizás mejores lugares en las listas para las Municipales y Autonómicas? No sé, magra recompensa para triunfos tan altos, estando, además, como están algunos al borde de la retirada.

Casi creo que lo han hecho a cambio de nada. Y, qué puede llevar a una persona como Alfonso Guerra, ¡¡Guerra!!, a hacer algo gratis et amore, con riesgo de descrédito personal entre sus propios seguidores. Sólo hay una respuesta: EL MIEDO. ¿A escándalos económicos? No, no creo que cualquier miembro importante del PSOE del Gobierno de Filesa vaya a achantarse ahora, si es que hubiera algo, aunque, incluso, fuera más grave que el montillita.

No, tiene que ser miedo a algo que, una vez se sepa, los arrastre a todos sin remisión, lo quieran o no. Cuando hay posibilidad (por remota e inverosímil que pueda ser) de controlar lo que ocasiona el miedo, el individuo, solo o en compañía de otros, en un acto volitivo, puede decidirse a afrontarlo y asumir las consecuencias. Pero, cuando todos renuncian a unos de sus principios basales, sin enfrentarse al miedo propio o transmitido, es que su voluntad no cuenta. Hay que decir SÍ, como sea, pues lo que produce el horror escapa al control de todos ellos, y en caso de no hacerlo, las consecuencias arrastrarían a todos a la indignidad, superior a la de ayudar a la ruptura constitucional, y al ocaso.

Vamos, como tituló Vázquez Montalbán, en un artículo memorable (que por desgracía perdí) a favor del No en el referéndum de la OTAN, publicado en el dominical de El País (1983? ó 1984?): " Las razones inconfensables."

Los lectores, que llevan atando cabos desde el 11-M (y antes), ya sabrán qué les horroriza a estos 50 de Ayete que, esta vez, no se quisieron suicidar políticamente: las razones inconfensables.

* * * * * * * *
- ¿quién fue?
- ZP
(pásalo)

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