¡A la calle! que ya es hora.

21 de mayo de 2008

LA PREPOTENCIA Y EL NACIONALISMO

Desde el gobierno autónomo de Galicia (la nación de Breogán para los panolis que necesitan de leyendas para saber quienes son) no paran de sorprender a los ciudadanos que lo habitan. Especialmente sorprendidos están aquellos que creen en la libertad de comercio y de mercado. Resulta que desde el BNG llevan muchos años intentando expulsar a la empresa Ence de su localización en la marisma de Lourizán a las afueras del ayuntamiento de Pontevedra.
Pues en estos días cobra fuera el rumor de que la empresa cambiará su localización al trasladarse al puerto exterior de La Coruña.
La noticia no tendría nada de especial si no fuera porque se trata de un ejemplo de planificación “gubernamental” de la economía y la industria que atenta a la libertad de empresa y de las personas.
Pues es que la Junta gallega se ha marcado una ley de parques eólicos que sería la envidia de demócratas como Stalin o Hitler en el de clasificación es por puntos (100 en total) y una manera de conseguir 20 ó 25 puntos (no recuerdo exactamente) es permitir que el gobierno autónomo sea socio (pero de los guais, de los que quisiera ser todo el mundo sin poner un duro y sin trabajar). Con esto ha conseguido un lobby de personas afectas al chollo y con pelas que quieren poner parques y no les importar pasar por el pequeño chantaje. Pues gracias a la posibilidad de chantajear sobre cuando y cuantos parques eólicos se les conceden les piden que pongan pasta para cambiar la localización de una empresa.
Y aquí no pasa nada. El señor Angel Quintana (Anxo para los gallego hablantes) dice que la marcha de la papelera Ence de la ría de Pontevedra es una antigua reivindicación y que también quieren que se cierre el ciclo industrial de la madera en Galicia. Podría parecer la cuadratura del círculo, pero ya ven que no todo es cuestión de no creer en la libertad y solucionado.
Lo peor es que este hombre no sólo no cree en la libertad de empresa ni de comercio ni de ninguna clase. No cree en la libertad individual, pero cree en el derecho de algunos ciudadanos a vivir en gallego. Curioso yo creía que el derecho universal y natural era el derecho a la vida, craso error la vida no es nada si no es una vida en gallego. Lo que se pierden los de Murcia, ¡por decir algo!