¡A la calle! que ya es hora.

30 de julio de 2007

De la coherencia de un Presidente de Gobierno

Es que si hay algo que admiro en una persona, y por extensión, en un político es la coherencia de palabras y actos. Teniendo en cuenta que cada cual es libre de ejercer las incoherencias que le apetezcan es de elogiar la coherencia entre los actos de una persona y los principios por los que dice regir su vida.
En ese sentido tengo que destacar la inexistencia de coherencia entre lo que dice y lo que hace y/o entre lo la opinión que expresa en unos casos y otros el presidente del Gobierno señor José Luis Rodríguez. Así últimamente le hemos oído decir que la actitud del jefe del CNI de convocar una rueda de prensa en la sede del CNI (por si alguno no sabía donde estaba y cómo era por dentro) "le parecía un hecho bastante razonable en democracia" y luego hablaba de la transparencia y demás soflamas que les encantan a los millones de votantes convencidos de las bondades del partido que nos sangra, perdón gobierna.
Lo razonable en un caso (cuando el espía había sido apartado del cuerpo por el anterior gobierno, conviene no olvidarlo), pasa a ser no interesante cuando de transparencia en las negociaciones con la banda asesina de ambición totalitaria se trata. Lo dice por boca de su ministro declarado de izquierdas y confeso de actuar como tal, por lo tanto es de los que acata lo que dice el superior y dice lo que le dicen que diga.
Por lo visto hacer públicas las andanzas de un antiguo agente de nuestro sistema de inteligencia (pomposo nombre, me parece a mí, después de lo visto, oído y espiado) es razonable: así cualquier conversación de ascensor, cola de charcutería etc puede versar por los métodos de guardar la información vendida a los rusos o lo importante de guardar las facturas (hasta las que se cobran por acciones ilícitas) aunque no se pueda desgravar un porcentaje de lo cobrado vendiendo información al enemigo (porque si son amigos no la compran que la piden al ministro), lo sentimental que debe ser el ex-agente ya que guardaba la factura como recuerdo, o algo similar. Eso no crispa la nación, más bien al contrario la relaja porque la risoterapia está demostrada que relaja.
Pero hacer públicas las negociaciones sobre que se hace con la soberanía popular depositada por el pueblo en el parlemento, que autorizó las negociaciones no lo olvidemos, eso crispa y además el presidente señor Rodríguez ya sabe que a los españoles eso no nos interesa.
Según el gurú señor Rodríguez los españoles
no queremos sentirnos españoles,
necesitamos que nos enseñen a respetar a los que no son como nosotros (ya se sabe que aquí a las mujeres con velo, a los de diferente color o a los que llevan kippa los quemamos en la hoguera de la plaza mayor antes de las cañas de la tarde),
necesitamos que nos enseñen lo que es libertad (en eso estoy casi de acuerdo porque tengo amigas que no protestan ahora que nos vigilan y nos pueden multar hasta por estornudar y detener por asistir a una manisfestación, en cambio encontraban irrespirable la falta de libertad hace 4 años cuando en actos oficiales se hacían parodias del heredero de la Coronar o de situaciones tan dramáticas como el hundimiento de un petrolero en invierno con temporal en las costas de Galicia)
y necesitamnos que nos den lecciones de la legalidad o no de la objección de conciencia, especialmente él, que cuando era diputado no demostró ningún interés por la excarcelación de los objetores a la mili (objección que era considerada de valientes y progres, pero ahora que la utilizan los padres de aquellos que quieren adoctrinar se ha convertido en un acto ilegal). Interés que mostró en cambio el gobierno del PP como bien ha recordado Piru alguna vez.

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