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13 de septiembre de 2006

LA INTERVENCIÓN DEL GOBIERNO, SI, NO

Es fundamental la libertad en todos los aspectos, de eso algunos no tenemos la menor duda; pero que una sociedad madura necesita la no intervención del Estado en el funcionamiento de las operaciones empresariales (siempre y cuando éstas no vulneren las leyes previamente establecidas) es algo más claro todavía.
Esta lección de higiene empresarial y social no estaba dentro del programa educativo que recibió Rodríguez el presidente del talante (del talante ignorante, del talante intervencionista, del talante antidemocrático), que las cambió por unas charletas nostálgicobucólicas sobre el Frente Popular cuyas consecuencias sufrimos todos.
Si hubiese asistido a las lecciones donde se elogiaba las ventajas del libre mercado, la no intervención y en especial se hablaba de los riesgos del proteccionismo es posible que sus acciones respecto a las operaciones empresariales entre Endesa/Gas Natural /Eon hubiesen sido diferentes.
Lo sangrante del caso es que en primera instancia su intervención en las actividades empresariales iban encaminadas a favorecer el éxito de una de las empresas sobre la otra estando las dos empresas en el mismo país, pero resulta que la empresa a favorecer estaba domiciliada en la comunidad que reformaba su estatuto y lo hacía en términos en los que quedaba fuera de la nación. Luego el proteccionismo del gobierno resulta difícil de entender. Para conseguirlo incluso llega a reunirse con los representantes de la UE y como moneda de cambio ofrece los fondos comunitarios a cambio de que no intervenga la comisión de la competencia. Cambia las reglas del juego cuando aparece E.On y lo justifica diciendo que quiere proteger un modelo energético nacional, pos fale. Y ahora que ya hemos perdido los fondos de ayuda que tan bien han venido a las regiones de España resulta que E.On va a ser posiblemente la que se lleve el pez al agua en la opa.
Pero ahora dice en la cumbre con Alemania que la decisión que tomará el gobierno será buena para los intereses alemanes, para los intereses de E.On y para el modelo energético nacional: pero bueno a quien narices quiere engañar. La decisión de una empresa de absorber a otra no debe tener otra traba que la que el mercado libre le imponga; pero el bobierno que sufrimos decide intervenir, eso si con mucho talante y lo peor es que pretende que los demás aplaudamos.

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